lunes, 23 de marzo de 2015

MUSICOTERAPIA

MUSICOTERAPIA

Podemos definir la musicoterapia como aquella terapia que emplea la música con el objetivo de beneficiar nuestra salud a través de mejoras en diferentes ámbitos personales tales como el físico, emocional, social o cognitivo.
La musicoterapia parte de un principio básico que no es otro que el hecho de que todos los seres humanos somos, por naturaleza, seres musicales. Habitualmente, esta terapia tiene dos formas de aplicación: activa –cantar y escuchar música, tocar instrumentos, etcétera– y receptiva, relajación a través de la música. Y ello se haría mediante dos terapias complementarias, las verbales, en las que se habla con el paciente, y las no verbales, que implican la expresión del paciente a través de gestos y sonidos.
Con la musicoterapia, el terapeuta trabaja nuestras habilidades personales. Dichas habilidades serían las siguientes:
  • Sensoriales: aumenta nuestra capacidad de respuesta ante los estímulos sensoriales recibidos.
  • Cognitivas: aprendizaje, memoria, imaginación o nivel de alerta.
  • Socio-emocionales: permite un mayor auto-conocimiento y facilita la forma de expresar y compartir nuestros sentimientos y emociones.
  • Motrices: equilibrio, movilidad y coordinación, entre otras.
Orígenes de la musicoterapia

 A lo largo de los siglos, prácticamente todas las culturas y civilizaciones han destacado las propiedades relajantes y calmantes de la música. De hecho, hay constancia de sus aplicaciones terapéuticas desde la época de los egipcios o los griegos hasta                               nuestros días.

Remontándonos al pasado más reciente, ya en el siglo XIX, el psiquiatra francés Esquirol empleaba la música para tratar pacientes con enfermedades mentales, aunque no será hasta principios del siglo XX cuando surja la Musicoterapia como disciplina científica. Será de la mano del suizo Emile Jacques Dalcroze, entre los años 1900 y 1950; él fue el primero en enunciar queel organismo es susceptible de ser educado a través de los impulsos musicales.
Precisamente, a partir del año 1950 empezarán a surgir en todo el mundo asociaciones de Musicoterapia cuyas acciones serán, entre otras, las de desarrollar investigaciones sobre esta disciplina, crear material divulgativo, organizar congresos y fomentar la creación de la carrera universitaria de Musicoterapia.

¿Cómo nos afecta la música?

Hace mucho tiempo que el ritmo, el sonido, la armonía y la melodía que conforman la música se han empleado en tratamientos médicos. Si bien es cierto que la música no cura por sí sola, hoy en día, muchos terapeutas apuestan por ella -por la musicoterapia- por los beneficios que reporta a la hora de reducir los síntomas de ciertas patologías.
No cabe duda que la música influye de forma directa en nuestro estado anímico, pero su incidencia va mucho más allá de la mera repercusión psicológica. Ya hay estudios médicos que demuestran sus efectos sobre la presión arterial, la frecuencia cardiaca e, incluso, la saturación de oxígeno.
La influencia de la música en nuestro plano físico es mucho mayor de lo que pensamos. Hoy en día ya existen neuroimágenes que muestran lo que ocurre en las distintas áreas del cerebro cuando éste recibe los estímulos musicales. De hecho, a partir de investigaciones recientes realizadas por la universidad finlandesa de Jyväskylä, se ha desarrollado un método mediante el cual se puede estudiar cómo nuestro cerebro procesa los distintos aspectos de la música a los que hacía antes referencia, esto es, el ritmo, la tonalidad o el timbre.
En este sentido, uno de los descubrimientos más innovadores de dicho estudio es que las áreas límbicas del cerebro –las cuales se asocian a nuestras emociones– se ven afectadas directamente por el ritmo y la tonalidad. Estos mismos científicos también han observado que el procesamiento del timbre está asociado con la activación de la denominada red neuronal por defecto (RND), que son un conjunto de regiones que podría ser la responsable de la actividad que desarrolla nuestra mente mientras está en reposo y que también está vinculada con los procesos de divagación y de creatividad.
Podríamos decir que, al igual que sucede con otro tipo de estímulos, cuando escuchamos música, ésta produce en nosotros respuestas de muy diferente tipo y que nos lleva a expresarnos y a transmitir dicha energía hacia el exterior y esto lo hacemos en función de las características biofisiológicas, afectivas y psicológicas de cada uno, es decir, nuestra edad, estado psicológico o anímico, etapa de desarrollo personal, etcétera.
Y no nos olvidemos de que la música y los sonidos que escuchamos también pasan a formar parte de nuestro archivo personal, por así decirlo. Es decir, a través de nuestros gustos musicales, proyectamos nuestra personalidad y podemos manifestar, por ejemplo, cómo somos, lo que sentimos en un determinado momento o nuestro estado anímico.






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